Querido Nadie:

Maldita paradoja, ¿verdad?

Querido tú. Esa persona que de serlo todo… se convirtió en ese nadie.

Querido Nadie. Hoy no sé por qué me has venido a la mente.

Ya no recuerdo tu olor. Y, créeme si te digo que esa es la mayor victoria que he ganado conmigo misma y con ese tú que me importaba tanto como respirar.

Me alegro al ver que al recordarte ya no dueles.

¡Ay! si tú supieras la de heridas que has dejado y que han cicatrizado con el antibiótico del tiempo. Lo que parecía un pozo sin fondo y lúgubre, ahora simplemente es una medalla más, que obtuve de seguir caminando hacia la claridad.

Ahora ya no me importa si alguna vez piensas en mí. No te imaginas la de noches que me he dormido llorando, deseando saber qué pensabas: si aún pensabas en nosotros.

Me gusta saber que he avanzado. Que he seguido mi camino sin depender de ti y de tu recuerdo. De tu persona y de tus promesas sin cumplir.

No sabes lo que me encanta ver ahora lo que me has enseñado. Tú. Sí tú. Ese alguien que me demostró lo que necesito y lo que me merezco.

La verdad que no te imaginas lo maravillosa que es mi vida ahora.

Todas tus dudas, esas que tenías de que sí, de que no, me han hecho madurar. ¡Oh sí! me han mostrado que quien te quiere no duda. No tiene que buscar dentro de sí ningún tipo de sentimiento, porque estos, brotan solos.

Me sigue encantando cantar tonterías e inventarme las letras, mientras bailoteo, porque me he levantado feliz y contenta. Fíjate, eso que tanta rabia te daba cuando no estabas de humor.

Y es que, yo sigo siendo la misma, sólo que con las cosas bien claras. Con la meta bien marcada.

Y es que tú, ese nadie que antes lo era todo, me has dado lo más importante del mundo. La fortaleza de luchar por mí y solo por mí.

Querido Nadie. No te deseo nada malo. Pero nunca, nunca pienses que me has destrozado. No me tengas lástima, por favor.

¡Al revés! Alégrate por mí, porque de tu daño, ha salido mi valentía por ser feliz. De tu ausencia ha llegado el mejor compañero de vida que podía llegar.

¡Ay! la vida.

Querido Nadie. Espero que nunca tengas un todo que se convierta en la nada.

O sí.

Quizá sea lo que necesitas.

 

 

 

 

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